Crecer es, para algunas personas, como caminar con una granada a cuestas. No es casualidad que los creativos recurran a esta etapa en sus obras una y otra vez, por concentrar muchas emociones en un punto donde el individuo no tiene la experiencia y el sosiego que da la edad para asimilarlas. Entre montañas de productos más o menos superficiales, algunas obras como El guardián entre el centeno dieron en la diana al componer un retrato contenido y brutal de la adolescencia y el salto a la vida adulta. Night in the Woods es otro ejemplo de representación precisa; donde muchas historias pecan de simplistas, tratan de llamar la atención o no alcanzan a retratar la confusión, el dolor y la incertidumbre con mediana profundidad, Bethany Hockenberry y Scott Benson, responsables del argumento, mantienen un equilibrio muy complicado durante toda la narración. Night in the Woods es la historia de Mae, una gata de 20 años que regresa a su pueblo natal tras abandonar la universidad.

 

APARTADO VISUAL
Night in the Woods salió en 2017, y hace unos meses Nintendo Switch ha recibido la versión completa, Weird Autumn Edition, que incluye los DLC Lost Constellation y Longest Night. En lo visual es el mismo producto con el aliciente de poderse jugar en portátil, algo que sienta extremadamente bien a este juego. Y es que no sólo es muy bonito de ver, sino que se ha mimado cada detalle con un gusto exquisito. Possum Springs es un pueblo que se siente vivo, no sólo por las hojas otoñales que se acumulan en el asfalto o las ardillas que corren con bellotas por los cables eléctricos; los habitantes van desarrollando su personalidad y sus preocupaciones, y algunos de ellos son brillantes. No es casualidad que Scott Benson cite a Final Fantasy VI como una de sus influencias a la hora de construir el entorno:
El juego utiliza colores muy vivos y el apartado artístico, lejos de acomodarse, rediseña algunos escenarios en determinados eventos, juega con la climatología y utiliza de forma excelente los espacios interiores, de forma que la casa de Mae, por poner un ejemplo, pronto empieza a sentirse como un lugar cálido y seguro que apetece recorrer una y otra vez.

 

 


SONIDO
En lo sonoro, Night in the Woods muestra un mimo exquisito, las composiciones de Alex Holowka se encargan de resaltar el carácter enigmático de determinados recovecos del pueblo, lo absurdo de algunas situaciones cómicas, pero también sabe volverse melancólica y alegre para dibujar el estado de ánimo de los personajes, cuyas palabras funcionan en perfecta simbiosis con las melodías para comunicarnos lo que está sucediendo fuera y dentro de ellos.

 
NARRATIVA
Aunque es casi en su totalidad un juego narrativo, el control de Mae es agradable y suave. El personaje puede desplazarse horizontalmente y saltar, lo que abre la exploración de Possum Springs en vertical. Justamente, es en los tejados de la ciudad donde pasan el tiempo personajes memorables como la solitaria Lori Meyers o el profesor de astronomía Mr. Chazokov, que generan algunas de las situaciones más interesantes del juego si nos preocupamos de buscarlos. El gameplay está salpicado de pequeños minijuegos muy sencillos, además, el PC de Mae incluye un videojuego, Demontower, que funciona como un pequeño rogue-like de mazmorras que, aun siendo algo simple, supone un detalle a valorar. Así, la fuerza de este título reside en su narrativa, y Mae conduce toda la función. Es un personaje complejo, irritante, que franquea la moralidad pero que, como el Holden Caulfield de El guardián entre el centeno, representa la confusión y el desencanto por una juventud que se ha perdido en el mismo momento en que se es consciente de ella. Decía que crecer es para algunas personas como caminar con una granada, y Mae ejemplifica esta volatilidad que en cualquier momento puede dañarse a sí misma o a su alrededor. El guión, pausado en los dos primeros actos, que sirven para construir Possum Springs, a sus vecinos y fantasmas, se abre por completo en un tercer acto donde se abordan temas como el nihilismo con la gracia suficiente para no patinar en lo que sugiere. Las últimas horas de partida suben la intensidad y los personajes que se han ido cociendo a fuego lento a través del costumbrismo y pinceladas cómicas, toman el control de la narración y rematan una historia que deja poso.


CONCLUSIÓN
Night in the Woods es una obra sobre el desencanto. Construye, sin embargo, un universo encantador al que se hace fácil volver. El grupo de personajes heridos que compone el relato se hace querer más de lo que parece, y es paradójico que un juego que enfrenta temas dolorosos termine resultando ciertamente terapéutico. Es un gusto pasear por Possum Springs para escuchar una nueva poesía de Selmers, robar unos Pretzels o echar una siesta en la iglesia.
Una primera partida me ha durado 15 horas, aunque se puede rejugar para tomar otras decisiones y explorar las situaciones que nos quedna por ver. El título está exclusivamente en inglés, además requiere un buen nivel para disfrutar de algunas bromas y juegos de palabras.
Night in the Woods está disponible en Pc, Ps4, Xbox One, Nintendo Switch.
NOTA 9
Apartado visual 9
Sonido 9
Narrativa 9