A Dead Island le ha salido bigotillo. Tras una dura adolescencia, el hijo apocalíptico de Techland ha madurado bastante hasta convertirse en Dying Light. Después de jugar 41 horas a este título tenemos unas cuantas cosas que comentar con vosotros al respecto. ¿Preparados?

Fotografía-oficial-dying-light
Fotografía Oficial Dying Light.

 

LA HISTORIA: un poquito de contexto

Como muchos ya sabréis en Dying Light nos ponemos en la piel del estadounidense Kyle Crane, un agente del llamado SAI que es enviado a la ciudad de Harran. Su objetivo es infiltrarse en los dos principales clanes de supervivientes que dominan la ciudad con el objetivo de encontrar a Kadir Suleiman, el cual tiene en su poder un archivo con datos cruciales para sobrevivir al virus.

En mi opinión lo que de inicio es una cagada monumental, está muy bien jugado ya que, nada más aterrizar en Harran, Kyle es mordido e infectado por un zombie. Otro trabajo bien hecho, Kyle… Para mayor “realismo”, frente a la inmunidad de los protagonistas de Dead Island, Crane dependerá continuamente de las preciadas dósis de Anticina, un medicamento que mantiene a raya la propagación del virus en el organismo de su portador.

Algo a tener en cuenta es la conexión entre el tráiler del juego y la propia historia ya que veremos a Harris Brecken, el líder de La Torre, uno de los dos grandes grupos de supervivientes, con las heridas que sufrió al final del tráiler. Podríamos decir que la relación tráiler-juego es un sello de la casa.

 

EL PROTAGONISTA, KYLE CRANE:

Sobrevives gracias a dos supervivientes que te salvan el culo y desde el minuto 1, y sin poder haber hecho nada como jugador, ya cargas con la muerte de un superviviente en tu conciencia. En Dying Light juegan a que el atractivo del juego choque radicalmente con lo mal que te cae el protagonista para que se produzcan sentimientos enfrentados. Y funciona.

Al principio del juego eres todo un capullo y haces cosas moralmente cuestionables, como quemar paquetes de Anticina o coaccionar a otros supervivientes para ganarte el beneplácito del villano. Realmente te sientes como si trabajases para Negan en The Walking Dead.

 

LA JUGABILIDAD:

Debo de reconocer que he procurado jugar el juego de noche, con las luces apagadas y con cascos. Con esta atmósfera y con la del propio juego al principio iba acojonado. Al comienzo de Dying Light sientes una sensación de vulnerabilidad que es, cuanto menos, encomiable.

Pronto comienzas a cogerle el rollo y todo se vuelve más fácil según adquieres habilidades, como cubrirte de fluidos de cadáveres para pasar inadvertido o el uso de un gancho para trepar like a boss.

Realmente, en lo básico, no difiere tanto de lo que ya hemos visto en Dead Island por lo que, si has jugado las entregas anteriores, eres un alumno aventajado. Si he de ser sincero, esa agridulce sensación de vulnerabilidad se evaporó en cuanto conseguí hacerme con un rifle y una escopeta “adiós, armas de cuerpo a cuerpo que se deterioran a cada golpe y tienen una vida útil limitada. Adiós para siempre”.

Por otro lado, el tema del parkour se agradece y mucho, sobre todo porque si avanzas por los tejados tendrás muchísimas más posibilidades de sobrevivir. Además no vamos a disponer de vehículos hasta el DLC “The Following”, en el cual o vas en coche o estás muy jodido al tratarse de un mapa muy extenso y de campo abierto en su mayoría.

Algo que debo citar como un atraso frente a Dead Island es que en Dying Light no existe la posibilidad de hacer viaje rápido, más allá de viajar entre los mapas disponibles. En mi opinión es algo que “no cuesta nada poner y quedas de puta madre” ya que si quieres lo usas y si no, no. Toca hacer parkour, gente…

Parkour-Dying-Light
Fotografía parkour Dying Light.

 

LA URGENCIA. LA PRESIÓN DEL TIEMPO:

Como ya hemos comentado el protagonista dependerá de dósis periódicas de Anticina, lo cual a ti como jugador te da un poco igual, ya que no tienes que administrarte tú el medicamento.

Sí sentiremos la presión del tiempo en cuanto a que podremos jugar de día y de noche y, creedme, por las noches la cosa se pone bastante fea. Pese a todo, siempre existe la opción de estar pendiente del reloj y acudir a los refugios para dormir, siendo así posible pasarse casi todo el juego jugando de día. De ti depende!

 

DETALLES Y CURIOSIDADES:

En el juego podremos encontrar muchos diseños que nos recordarán a Dead Island, como los congeladores, las cestas de mimbre o las radios que hay por doquier. Por supuesto habrá muchas otras cosas como la modificación de armas cuerpo a cuerpo o el clásico pisotón en la cabeza de los zombies.

Hay algún que otro easter egg, como la pantalla tributo a Super Mario (algo decepcionante la verdad) o los niños jugando con la Master Sword.

Mención especial a este cuadro que me encontré mientras jugaba que, a riesgo de equivocarme, juraría que es el faro de Banoi de Dead Island (en el momento me pudo la presión e hice la foto con el móvil. Matádme).

Faro-Dead-Island
Faro Dead Island en Dying Light.

 

En general, aunque bastante breve en cuanto a historia (lo cual se compensa con el DLC), Dying Light es un juego que he disfrutado como un niño pequeño y que te premite perderte todo lo que quieras en un mundo apocalíptico en el que podrás moverte con total libertad. Muy recomendable, tanto para jugarlo a solas como con amigos.