Super Mario Galaxy acaba de aterrizar de forma oficial en China. Sí, con 11 años de diferencia respecto al resto del mundo pero esto tiene una explicación: hasta 2015 las videoconsolas estaban prohibidas en el país. Una ley que a nosotros nos puede sorprender pero que, en su idiosincrasia, tenía sentido pues las consideraban máquinas perniciosas para la salud mental de la juventud china. Durante años, los pocos que se podían permitir una Playstation tenían que hacerlo a través del mercado negro. Y lo irónico del tema es que la mayoría de las consolas se fabricaban en el mismo país donde estaban prohibidas.

Con la derogación de la ley se abrió un mercado inmenso para la trinidad pero ni Sony, Nintendo o Microsoft tenían experiencia en ese mercado (algún tímido acercamiento que veremos más adelante pero nada más). Además no podrían publicarse juegos que puedan dañar la unidad nacional o violar los principios morales. Olvidad cualquier Metal Gear, Resident Evil o GTA. Entrar en un mercado tan particular, alejado de las tendencias consumistas progresivas del resto del mundo occidental y con un poder adquisitivo de pronto bastante alto, no es tarea fácil para las compañías tecnológicas. Y ahí llegamos a la solución adoptada por Nintendo.

Aunque Switch no se venda de forma oficial en el mercado chino, y no haya planes de ello a corto plazo, Nintendo no quería perder parte del pastel. Y ya había tanteado a la golosa china con iQue. Sí, entiendo que os suene a broma pero no. Fue un dispositivo lanzado en China en 2003 que reproducía juegos de N64 descargados en memorias flash. Pero ¿no estaban prohibidas las consolas en el país? Sí, pero Nintendo aprovechó que la ley no entendía iQue como una consola tradicional (básicamente era un controller parecido al de Dreamcast que se conectaba a la televisión) por lo que “hecha la ley, hecha la trampa”. Tampoco es que fuera un éxito en el país de la copia descarada pero allanó el terreno.

Entonces Nintendo hizo el movimiento que nadie esperaría: distribuir sus propios juegos a través de un dispositivo Android. Y no hablamos de unos específicos para el sistema sino juegos del calibre de TLoZ Twilight Princess. Pero esto no se lo podía confiar a cualquiera así que recurrió a Nvidia, quienes habían desarrollado la tecnología de Switch en gran medida. Y como su dispositivo Nvidia Shield TV y la consola híbrida son muy parecidos pues ya tenía la ecuación perfecta. Un acuerdo que nos encantaría en Europa se queda en exclusiva para China: conversiones de juegos de GameCube y Wii para un sistema actual.

Una distribución clásica hubiese sido un quebradero de cabeza para Nintendo y los beneficios no hubieran sido rentables (en ese país encanta la piratería y no la de Sea of Thieves precisamente). Ha sido una forma de entrar en un mercado emergente sin muchos riesgos. Los juegos se han adaptado a resoluciones de 1080p y un control tradicional, es decir, lo que serán en la futura Consola Virtual. Así que no esperéis ver los juegos de Nintendo en nuestros dispositivos Android pues, como ya dijimos, es un acuerdo que se queda en China. Y es que Nintendo no es tonta, si quieres jugar a sus juegos compra sus consolas, que aquí ya estamos enseñados a ello.

Y ¿qué ha sido de los otros dos grandes? Bueno, digamos que la realidad no ha sido cómo se esperaban. China es grande, muy grande, además de tener una personalidad propensa a la adicción pero las consolas no les deben parecer muy interesantes. Entre XOne y PS4 apenas han vendido poco más de medio millón de unidades. Allí triunfan los MMORPG y, además, los juegos que llegan para estas plataformas pasan una censura tipo la inquisición. Y es que China lleva otro ritmo y no es el nuestro.