Cada día que pasa es un día menos de ansiedad para saber que nos presentan las tres grandes este E3 2018. Y vamos a seguir aplacando el hype recordando grandes momentos -para lo bueno y lo malo- de los E3 pasados. Y si ya os hemos hablado de como Sony triunfó como la Coca-Cola en 1995 y nos hizo volver a soñar en 2015, ahora vamos a contaros como la soberbia arruinó su 2006.

Sony no se creía ni ella misma el éxito alcanzado con su PS2. Había acumulado mucha experiencia y demostrando a Nintendo y Sega de lo que era capaz. Y esta confianza se transformó en arrogancia con su nueva consola. El anterior E3 de 2005 nos había enseñado su PS3, la consola que seguiría el legado de PS2, con su nuevo… ¿mando? Sí, el boomerang con botones nos lo querían meter como la revolución de los controllers. Pero rectificar es de sabios y, tras ser las risas de los jugones, nos mostraron en 2006 a Sixaxis, un controller que seguía la estela de los DualShock pero con detección de movimiento y sin vibración (duró menos de dos años antes de ser sustituido por el DualShock3).

Seamos sinceros, Sony se flipó. Pensaba que la gente iba a seguirles con su nueva consola como borregos fuera como fuera. Y presentó una versión capada de la misma: sin HDMI, ni WiFi, apenas 20Gb, nada de lector de tarjetas… y una versión guay que si tenía todo eso además de 60Gb. Y un precio desorbitado;: 599$. Esto no arrancó ni un solo aplauso. Nos la estaban intentando colar. Ya empezó mal la conferencia. Por ese precio podías tener una 360 y una Wii, un combo perfecto.

Pero ese no fue el momento más bochornoso de Sony ese año. Poco después Kaz Hirai, tras destrozarnos la ilusión por hacernos sentir pobres con ese 599, sube al estrado, está con todo el subidón, y nos muestra un nuevo juego de Namco para PSP gritando a lo King África: Ridge Racer. Viendo que todos los presentes pasan de él vuelve a decirlo con… ¡más ilusión! Y la gente como quien oye llover. Vergüenza máxima. Y es que Sony, no puedes ser soberbia con tu nueva máquina y esperar que te aplaudamos a todo como tontos.

Una presentación que no tuvo nada en cuenta a los jugones, que sí, que la consola era un portento de tecnología para aquel momento, pero no puedes dar jarros de agua fría y menos en el E3. Así que que no se repita que os castigamos con la indiferencia en el momento en el que tienes a tu gran directivo con todo el subidón de alegría encima del escenario. Avisadas estáis todas para los próximos E3.